domingo, 11 de abril de 2010

Metamorfosis Pasional

"Qué quieren? Que les muestre mi lengua y
que la arenga, araña - araña - araña, ellos no se bañan,
los intimide? No jodan pues".
(Hincha de fútbol sin revelación de identidad)

La número 12

Hasta la década de los años sesenta hubieron simpatizantes de fútbol, de ahí en más, la génesis de grupos conformados por hinchas alentadores, surgieron hacia la pro acción, los cánticos, los explosivos aplausos y la sed de victoria empezó a tener la misma necesidad entre equipo e hinchada. En los años ochenta, el Perú empezó a sentir los primeros estragos de violencia en el fútbol.

Aunque la violencia siempre estuvo presente dentro de la cancha, ahora comenzaba a estar fuera de ella. Los enfrentamientos del fanatismo se producían en los alrededores de los estadios, y como un factor tangencial, estas batallas urbanas desencadenaron en asaltos a transeúntes ajenos al espectáculo.

Cada vez más, el furor se traducía en sangre. El uso de armas, el consumo de drogas y la obsurda idolatría generó la práctica de arrebato por parte de estas catervas confundidas, de lo que fue alguna vez, la conducta espectadora.

Está claro que existe una transformación constantemente involutiva de la sociedad seguidora del deporte rey. Esa actitud chauvinista solo se refleja en los equipos de liga profesional, en la capital y también en el interior del país. No sucede lo mismo para con la selección peruana, de la cual restan pocos adeptos.


Barras bravas mediáticas:

Comando Sur (Alianza Lima)
Trinchera Norte (Universitario de deportes)
Garra blanca (Colo colo)
Los Cruzados (Universidad Católica)
Hooligans (Británicos)

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